Volando a lugares que están tan lejos, y en un simple abrir
y cerrar de ojos me pierdo,
sólo siguiendo la delgada línea de un pensamiento aunque
todo sea en blanco y negro.
Tras de mí viajan hadas soltando gotas de colores que se
escuchan caer, transformando el suelo árido en esperanza
verde pero sin flores, y al final del viaje,
sin importar el equipaje el corazón domina a la razón y
como toda la gente soy tan frágil como una hoja al viento,
pero tan fuerte como las raíces del árbol más viejo.

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